Conferencia del investigador y maquetista, Antonio Lara, sobre la batería de San Felipe, en la sede de la Asociación Torrijos 1831.


El reconocido escritor, investigador y maquetista, Antonio Lara Villodres, ha dado una excelente conferencia en la sede de la Asociación Torrijos 1831, relativa a la construcción y vida de la conocida batería de San Felipe, que estuvo situada en el espigón de levante, del puerto de Málaga. Lara, gracias a los planos de la fortificación encontrados en el Archivo General de Simancas relativos a la batería de San Felipe, la ha reconstruido en forma de maqueta. Persona de trato amable y buen amigo desde hace años de algunos integrantes de la Asociación Torrijos 1831, Lara ha ejercido el cargo de bibliotecario en la Diputación, ayudando a infinidad de investigadores en estudios y tesis doctorales. Por todo ello, ha sido un lujo tenerlo entre nosotros para disfrutar la sabiduría de sus investigaciones y la destreza en el arte de las maquetas. Más datos de la conferencia, a continuación.



Apuntes a destacar de la construcción de la batería de San Felipe.
Fue construida  en 1722 y sus últimos restos fueron demolidos en 1926, levantándose sobre ellos la actual Comandancia de Marina. El fuerte, fortín o batería de San Felipe, tenía unos 1.000 metros cuadrados y su plataforma era semiesférica. Sus merlones (gruesas almenas), levantados sobre escolleras, podían dar salida hasta trece bocas de fuego de cañones, pero el máximo de piezas que hubo en ella, y de diferentes calibres, serían ocho. Constaba de dos casetones, con tejados a cuatro aguas y con pináculos. Uno estaba destinado para depósito de munición y pólvora, cureñas en reparación y almacén en general, y otro para vida y dormitorio, que además contaba con cocina. Había también un aljibe y letrinas. Su guarnición, que nunca fue estable,  osciló entre cinco y quince artilleros. Hacia tierra, cubría la batería un muro de cerca de ocho metros, quedando situada en el centro su única puerta, un portalón levadizo gracias a la acción del sistema de flechas con cadenas, que quedaba protegido por un foso. San Felipe no fue el único fortín artillado en el espigón de levante, pues también estuvo la batería de San Nicolás, junto a la Farola, justo donde hoy se encuentran las instalaciones del Real Club Mediterráneo.

Más datos.

Con la ayuda de escayola, madera, figuras de plomo y algunos planos del fuerte del Archivo General de Simancas, Antonio Lara ha recreado la batería de San Felipe. Lara citó que el origen del fuerte de San Felipe, fue idea del ingeniero belga Bartolomé Thurus, aunque finalizado por el también ingeniero, el belga Jorge Próspero Verboom. Su levantamiento está relacionado con la Guerra de Sucesión y la toma de Gibraltar por los ingleses. «Al terminar la Guerra de Sucesión y con Gibraltar tomada, el litoral de Huelva, Cádiz y Málaga se queda desguarnecido y con el inminente peligro de ser invadido». Por este motivo se construyeron diversos bastiones que refuerzan la seguridad del puerto de Málaga, aunque conviene significar que el de San Andrés, delante del convento del mismo nombre, es de 1624”.

 









Tras la conferencia de Antonio Lara, la Asociación Torrijos 1831 recibe un importante patrimonio en maquetas.

Sin duda, la conferencia del investigador y maquetista, Antonio Lara, sobre la batería de San Felipe, en la sede de la Asociación Torrijos 1831, ha dejado un extraordinario recuerdo a todos los que pudimos asistir a ella. Lara explicó minuciosamente la construcción y vida del conocido bastión, que estuvo situado en el espigón de levante, del puerto de Málaga. Gracias a los planos de la fortificación encontrados en el Archivo General de Simancas relativos a la batería de San Felipe, la ha reconstruido en forma de maqueta. Tras el acto, el ponente sorprendió gratamente a todos los presentes al donar para el patrimonio de la Asociación, cuatro importantes colecciones: una dedicada a las máquinas de asalto que emplearon los Reyes Católicos en el sitio de Málaga; otra, a las clásicas transportadas por las legiones romanas; varios soldados españoles, de plomo, de la Guerra de la Independencia, y una maqueta del convento, batería de San Andrés y las conocidas torres de Fonseca, del barrio de El Perchel; todo, un verdadero lujo. Más datos para los lectores que habitualmente nos siguen, a continuación.
 




Las maquetas quedarán en las vitrinas, en exposición permanente.

De las romanas, destacan entre otras, la ballesta de un talento, la catapulta escorpio y la quiroballesta. De las medievales, los trabucos o mangoneles, cañones de mano, morteros, catapultas, cubridores, bombardas de diferentes calibres, culebrinas de mano, ribadoquines de diferentes formas, espingardas, etc.
Los soldados de varios regimientos españoles serán colocados en una nueva vitrina.
Sin duda una, de las joyas que nos ha donado Lara, es el baluarte defensivo de la batería de San Andrés, con las míticas torres Fonseca y el convento de San Andrés a su espalda.
Estas aportaciones y la de otras personas desinteresadas, están haciendo más extenso el patrimonio de la Asociación Torrijos 1831.